Cobre, transición energética y cal: el nuevo mapa minero de Argentina y Chile
En un contexto global de alta demanda de cobre, la cal se posiciona como un insumo vital y Grupo Calidra como un proveedor clave para acompañar el crecimiento de esa industria en la región. Qué desafíos y oportunidades se abren para Chile y Argentina.
El cobre volvió a ocupar un lugar central en la agenda minera global. Según proyecciones de BHP, una de las principales compañías mineras del mundo, la demanda de este metal podría crecer un 70% hacia 2050, hasta superar las 50 millones de toneladas anuales.
La transición energética, la electrificación del transporte y la expansión de las redes eléctricas impulsan esta exigencia: sólo hasta 2035, el mundo necesitará sumar alrededor de un millón de toneladas adicionales de cobre por año, un ritmo de crecimiento sin precedentes. China lidera el ránking mundial de consumo de cobre: concentra el 60% del mercado.
Este nuevo escenario vuelve a poner a Sudamérica en el centro del mapa del cobre. Mientras Chile consolida su liderazgo histórico como principal productor mundial, Argentina comienza a posicionarse como un actor con alto potencial, apalancado en una cartera de proyectos de clase mundial que podrían entrar en producción entre 2027 y 2030.
Para Grupo Calidra, proveedor regional de cal para la industria minera, este panorama abre desafíos y oportunidades tanto en un mercado maduro como el chileno, como en uno emergente como el argentino.
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Argentina: el cobre como oportunidad estratégica
A diferencia de Chile, donde la minería de cobre cuenta con más de un siglo de desarrollo, Argentina se encuentra en una etapa previa de diseño, exploración, evaluación y puesta en marcha de grandes proyectos. Sin embargo, el potencial es significativo y despierta el interés de las principales compañías mineras del mundo. Según un informe de la CAEM (Cámara Argentina de Empresas Mineras), Argentina ocupa el 8º lugar en el ranking de inversión mundial en exploración en cobre.
San Juan concentra algunos de los desarrollos más relevantes, como Vicuña -resultado de la integración de Josemaría y Filo del Sol-, El Pachón y Los Azules, todos ellos con estudios avanzados
y, en varios casos, con evaluaciones de impacto ambiental aprobadas. A esos proyectos se suman los de Taca Taca en Salta, PSJ en Mendoza, y la posible reactivación de Minera Agua Rica Alumbrera (MARA), en Catamarca, que podría volver a producir a partir de 2027.
El contexto internacional acompaña este proceso. La demanda global de cobre muestra una tendencia creciente -empujada por el crecimiento de la energía limpia- mientras los precios exhiben señales de recuperación. En paralelo, herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) buscan mejorar la competitividad del país y generar condiciones más atractivas para inversiones de largo plazo. Los proyectos de cobre más avanzados permiten estimar inversiones por casi 20.000 millones de dólares, según el informe de la CAEM.
Además, Argentina pasará de no consumir cal para producir cobre a convertirse en un mercado relevante para este insumo clave en los próximos años: se calcula que la industria local necesitará unas 270 mil toneladas anuales para abastecer a esas operaciones una vez que entren en producción.
Infraestructura, capital humano y marco regulatorio
Desde la mirada de los proveedores, el desarrollo del cobre en Argentina presenta tres grandes desafíos. El primero es la infraestructura. Caminos, logística, transporte y capacidad instalada deberán escalar para acompañar proyectos de gran volumen y larga vida útil, en regiones donde todavía existen brechas importantes.
El segundo desafío está vinculado al capital humano. La magnitud de los emprendimientos demandará profesionales, técnicos y operarios calificados, especialmente en las provincias donde se concentrarán las operaciones. La formación y la capacitación serán claves para sostener el crecimiento del sector.
El tercer eje es el marco normativo y ambiental. La previsibilidad regulatoria resulta fundamental para destrabar inversiones y avanzar en la construcción de proyectos. En ese sentido, la evolución del esquema legal será determinante para que Argentina pueda aprovechar la ventana de oportunidad que abre el cobre.
“Argentina está frente a una oportunidad histórica con respecto al cobre. La combinación de proyectos de gran escala, demanda global sostenida y un contexto internacional que prioriza los minerales críticos crea un escenario muy favorable. El desafío ahora es transformar ese potencial en producción concreta, con previsibilidad, infraestructura y proveedores preparados para acompañar ese crecimiento en el largo plazo”, sostiene Juan Pablo Otero, Representante Comercial de Calidra Argentina.
Noviciado
Chile: liderazgo, eficiencia y nuevos desafíos
Mientras Argentina se prepara para iniciar un nuevo ciclo, Chile continúa siendo el principal productor mundial de cobre y un mercado altamente exigente para toda la cadena de proveedores. Lejos de estancarse, la industria chilena atraviesa un proceso permanente de renovación, expansión de faenas y optimización operativa.
Uno de los cambios más relevantes de los últimos años es la incorporación de plantas desaladoras para abastecer de agua a las operaciones mineras. Hoy, gran parte de la minería chilena opera total o parcialmente con agua desalada, reduciendo la
presión sobre las fuentes continentales y elevando los estándares ambientales de la actividad.
En este nuevo esquema, la cal cumple un rol clave, no solo en los procesos tradicionales de la minería del cobre, sino también en el tratamiento químico del agua, desde la remineralización posterior a la ósmosis inversa hasta el ajuste de pH y la estabilidad del agua de proceso.
Por todo esto, se espera que la demanda de cal siga creciendo en Chile, ya que, en los próximos 3 años, se preveé que los proyectos mineros necesiten más de 2,2 millones de toneladas de cal para abastecer la producción de las principales faenas mineras de cobre.
El rol de Calidra como proveedor regional
En Chile, Grupo Calidra abastece de cal viva a algunas de las principales operaciones de cobre con volúmenes significativos. Además de esa confiabilidad logística, su experiencia en operaciones maduras le permite desarrollar soluciones integrales como asistencia en plantas de lechada, presencia técnica en sitio y estándares estrictos de calidad y seguridad.
“Hoy el foco en Chile está puesto en la eficiencia operativa, la gestión del agua y el cumplimiento de estándares ambientales cada vez más altos. Por eso, los insumos y proveedores deben adaptarse a procesos más complejos y a una demanda técnica creciente”, sostiene Matías Pérez, Representante Técnico Minería de Calidra Chile.
Este know how resulta estratégico de cara al futuro del sector en Argentina, donde los proyectos demandarán proveedores con capacidad técnica, escala industrial y visión de largo plazo.
Cal, sostenibilidad y transición energética
En la producción de cobre, la cal cumple un rol técnico transversal que impacta en la eficiencia del proceso. “En el tratamiento de minerales sulfurados, se utiliza para regular el pH y optimizar la flotación, deprimir especies no deseadas como la pirita e inactivar contaminantes como el arsénico antes de la fundición”, explica Laura Correa, Gerente de Investigación y Desarrollo de Calidra Argentina.
“Además, interviene en la captura de gases y la neutralización de efluentes industriales. Mientras que en los minerales oxidados, su uso es clave para la remediación del drenaje ácido de mina, contribuyendo a una operación más sustentable”, agrega Correa.
Capacitación Desalinización
Más allá de su función estrictamente productiva, la cal tiene un impacto ambiental positivo en la minería del cobre. Participa activamente en la neutralización de efluentes, la captura de gases contaminantes y la inertización de metales pesados, ayudando a reducir emisiones, proteger los recursos hídricos y mejorar el desempeño ambiental de las operaciones.
En tiempos donde la sostenibilidad se consolida como un requisito central para el desarrollo de nuevos proyectos, la cal se afirma como un aliado clave de una minería cada vez más responsable y alineada con los desafíos de la transición energética.
Para Grupo Calidra, este nuevo marco implica acompañar a la industria con soluciones técnicas, calidad de producto y una mirada regional integrada, aportando valor tanto en mercados consolidados como en aquellos que están por despegar.




